Method

Qué gana un inversor cuando el método se aplica sin atajos

En Pharajon no vendemos una idea de proceso: la ejecutamos con criterios verificables. Estas son las ventajas que aparecen cuando un desarrollo corporativo se planifica con la disciplina que exige una torre de oficinas o un parque industrial privado, desde el estudio de suelos hasta la entrega de llaves.

Anteproyecto con números, no con promesas

Antes de mover una sola pala, el equipo entrega un paquete técnico con superficies arrendables, factor de ocupación, demanda eléctrica estimada y compatibilidad con certificación LEED. El inversor decide con datos sobre la mesa y no con un render aislado.

Un único interlocutor durante toda la obra

Dirección de obra, compras y control de avance quedan bajo la misma coordinación. Eso reduce las idas y vueltas entre estudio de arquitectura, contratista y desarrollador, y evita que una decisión de fachada llegue tarde a la instancia de presupuesto.

Documentación lista para auditoría

Cada etapa deja registro: memorias de cálculo, planillas de cómputo, actas de inspección y ensayos de materiales. Cuando un fondo institucional pide revisar el expediente antes de comprar, el archivo ya está ordenado y no se reconstruye a las apuradas.

Criterios de sustentabilidad aplicados, no decorativos

La envolvente, el sistema de climatización y la medición por inquilino se definen pensando en el consumo real de la torre. La certificación LEED aparece como consecuencia de esas decisiones y no como un sello agregado al final del proyecto.

Riesgos identificados antes de firmar

Servidumbres, capacidad de piso, potencia disponible en el predio y plazos de habilitación se revisan en la etapa previa. Si un lote del corredor norte no soporta la carga proyectada, se sabe antes de comprometer capital y no durante la excavación.

El método se documenta en cada proyecto. Podés ver cómo se aplicó en el caso de una torre corporativa o escribirnos por contacto para revisar un predio puntual.

Cómo trabajamos un desarrollo corporativo, etapa por etapa

Cada proyecto de Pharajon atraviesa un recorrido que ya está probado en torres de oficinas, parques industriales privados y edificios comerciales con certificación LEED. Acá está el orden real de las cosas: qué se define primero, qué se puede ajustar sobre la marcha y qué decisiones no admiten marcha atrás.

Análisis de suelo y factibilidad normativa

Antes de dibujar una línea, revisamos el lote, la zonificación aplicable y las restricciones de altura o retiros. En el corredor Panamericana y en Puerto Madero, la factibilidad cambia mucho de una parcela a otra. Esta etapa define si el proyecto es viable como edificio de oficinas premium, parque industrial o uso mixto, y suele demandar entre cuatro y ocho semanas según la jurisdicción.

Anteproyecto y prefactibilidad económica

Con el programa claro, armamos volumetría, superficies rentables y un primer modelo de ingresos por alquiler. Acá se decide la tipología de planta libre, la cantidad de subsuelos de estacionamiento y el estándar de terminaciones. Es el momento donde conviene discutir el canon objetivo con el inversor, porque después moverlo implica rehacer el proyecto entero.

Proyecto ejecutivo y documentación técnica

Ingenierías, estructura, instalaciones y detalles constructivos se cierran en esta fase. Si el edificio apunta a certificación LEED, aquí se incorporan los créditos de envolvente, eficiencia de HVAC y medición por inquilino. La documentación tiene que estar completa antes de licitar: los cambios en obra son el principal enemigo del presupuesto.

Licitación, contratos y dirección de obra

Licitamos por rubros para mantener competencia real entre contratistas y controlamos avance con certificados mensuales. La dirección de obra reporta desvíos de plazo y costo con la misma planilla que ve el inversor. En parques industriales, la potencia eléctrica disponible suele ser el cuello de botella en esta etapa y hay que resolverlo antes de firmar con el operador logístico.

Entrega, certificación y puesta en marcha

Cerramos con el as-built, los manuales de mantenimiento y, cuando corresponde, la auditoría LEED. Acompañamos la transición al equipo de property management y dejamos protocolos de operación para los sistemas críticos. Recién ahí el activo entra en su ciclo de vida comercial, con contratos de locación firmados y métricas de consumo ya monitoreadas.