"Llegamos con un master plan a medio definir y salimos con el pliego de licitación cerrado. El taller de prefactibilidad nos obligó a poner números donde teníamos supuestos."
Los talleres de Pharajon se miden por lo que queda después: documentación ordenada, decisiones tomadas y equipos que pueden seguir sin nosotros. Estas son algunas devoluciones de desarrolladores, operadores logísticos y estudios de arquitectura que pasaron por nuestros formatos de trabajo.
"Llegamos con un master plan a medio definir y salimos con el pliego de licitación cerrado. El taller de prefactibilidad nos obligó a poner números donde teníamos supuestos."
"Trabajamos el guion LEED en dos jornadas. Nos ayudó a entender qué créditos pesan de verdad en la decisión de un inquilino institucional y cuáles son trámite."
"El taller de operación de parques nos sirvió para reordenar la playa de maniobra y la potencia eléctrica antes de firmar el contrato de locación. Menos retrabajo después."
"Nos llevamos un tablero de seguimiento de obra que hoy usamos todas las semanas. No es una plantilla genérica: está armado sobre nuestro cronograma real."
Equipos con los que ya compartimos mesa de trabajo
Valoración media de los talleres dictados en los últimos ciclos
Recogemos la devolución al cierre de cada taller y a los seis meses, para ver si las decisiones tomadas siguen sosteniéndose en obra y en operación. Ese seguimiento es el que nos interesa publicar, no la foto del día.
La página Workshop reúne los frentes de trabajo que un desarrollador corporativo necesita cubrir antes de mover una pala: análisis de suelo, prefactibilidad técnica, encuadre normativo y armado del paquete que va a leer un inversor institucional. No es una lista de servicios sueltos. Es el orden en que se toman decisiones cuando el activo es una torre de oficinas, un parque industrial privado o un edificio comercial con aspiraciones de certificación LEED.
Antes de comprar un lote se cruzan indicadores urbanísticos, capacidad portante y accesos. En lotes del corredor Panamericana o de Puerto Madero, la altura permitida y el retiro definen si el negocio cierra o no. Entregamos una carpeta con superficie vendible estimada, cantidad de pisos posibles y restricciones detectadas.
Trabajamos la fachada como sistema térmico, no como imagen. Dobles pieles, vidrios de control solar y protecciones horizontales se eligen según orientación y horas de sol. Eso baja la carga de HVAC y es el primer crédito que mira un auditor LEED cuando revisa el proyecto.
Para naves logísticas el cuello de botella casi nunca es el terreno: es la potencia eléctrica y la altura libre. Coordinamos con el operador el layout de playas de maniobra, el ancho de portones y la reserva para ampliación, porque un inquilino de última milla cambia de requerimiento en pocos años.
Acompañamos el armado del expediente: modelado energético, medición por inquilino, calidad ambiental interior y gestión de residuos de obra. La certificación se planifica desde el anteproyecto, no se agrega al final. Si se deja para la etapa de terminaciones, el sobrecosto se vuelve difícil de justificar ante el directorio.
Digitalización de contratos, cobranzas y seguimiento de obra. La tasación automática todavía no reemplaza al tasador, pero el monitoreo de avance y la trazabilidad de pagos a contratistas ya se resuelven en plataforma. Definimos qué se integra con el sistema contable existente y qué conviene dejar fuera.
Cada frente se puede tomar por separado o como paquete completo, según en qué etapa esté el proyecto. Los casos armados se documentan en el primer caso de obra corporativa y las consultas puntuales se canalizan desde contacto.
Por qué un desarrollador corporativo elige trabajar con nosotros
Trabajamos con inversores, estudios de arquitectura y operadores logísticos que necesitan certezas antes de mover capital. La diferencia no está en la promesa: está en cómo se documenta cada etapa, qué se mide y quién responde cuando algo se corre del plan.
Ver un caso concreto en el desarrollo de oficinas en el corredor norte y cómo se resolvió la certificación.
Formatos de trabajo
No todos los proyectos corporativos piden lo mismo. Una torre de oficinas en etapa de anteproyecto necesita coordinación de disciplinas y documentación técnica; un parque industrial ya operativo requiere relevamiento de instalaciones y plan de mejoras por etapas. Estos son los tres formatos con los que trabajamos en Pharajon, con el alcance que cada uno cubre y el tipo de cliente al que le sirve.
Arrancamos con el terreno, el programa de usos y las restricciones normativas del predio. Entregamos esquemas de implantación, superficies estimadas por planta y una primera lectura de costos por rubro. Es el formato que suelen pedir desarrolladores que todavía están evaluando si el proyecto cierra antes de comprometer capital. Incluye revisión de indicadores urbanísticos y compatibilidad con el entorno construido.
Ver un caso de anteproyectoPara proyectos que ya tienen decisión tomada. Cubre planos de detalle, especificaciones técnicas, cómputo y presupuesto, y el seguimiento de la construcción con visitas de obra y actas de avance. Trabajamos con certificación LEED en mente desde el inicio: envolvente, eficiencia de HVAC y medición por inquilino se resuelven en esta etapa, no después. El cliente recibe un paquete listo para licitar y comparar ofertas de contratistas.
Consultar disponibilidad de agendaOficinas o naves ya en uso que necesitan diagnóstico antes de una reforma, una ampliación o una venta. Relevamos estado estructural, instalaciones eléctricas y capacidad de piso, y armamos un informe con prioridades por urgencia y por impacto en la operación. Suele pedirlo el área de facility management cuando hereda un edificio sin documentación actualizada. El resultado es un plan de intervención por etapas, sin frenar la actividad del inquilino.
Volver al inicio