Preguntas que recibimos antes de firmar un contrato corporativo
En Pharajon trabajamos con inversores, desarrolladores y equipos de facility management que necesitan certezas antes de comprometer capital. Estas son las consultas que aparecen con más frecuencia cuando se evalúa una torre de oficinas, un parque industrial privado o una cartera en administración. Las respuestas son directas, sin rodeos legales, y reflejan cómo operamos en obra y en gestión.
¿Cómo verifican que un edificio de oficinas cumple realmente con los estándares que promete el desarrollador?
Revisamos tres capas: documentación técnica del proyecto (planos de instalaciones, memorias de cálculo, especificaciones de envolvente), estado de avance verificado en sitio con registro fotográfico fechado, y trazabilidad de proveedores críticos como HVAC, ascensores y sistema de bombeo contra incendio. Si el edificio apunta a certificación LEED, pedimos el checklist de créditos con evidencia cargada, no solo la intención declarada. Ese cruce entre papel y obra es lo que separa un activo corporativo serio de un render bien presentado.
¿Qué documentación pedimos antes de incorporar un parque industrial a una cartera en administración?
Solicitamos título de propiedad o contrato de locación vigente, habilitación de uso conforme al código de planeamiento, planos aprobados de cada nave, certificado de aptitud eléctrica y memoria de la potencia contratada. También pedimos el historial de mantenimiento de playas de maniobra y sistema de drenaje, porque son los puntos donde aparecen los reclamos operativos más caros. Sin esa base, cualquier informe de rentabilidad queda flotando.
¿Cómo se mide el desempeño de un activo sin caer en métricas infladas?
Usamos indicadores que se pueden auditar: tasa de ocupación real con contratos firmados, mora efectiva por período, costo operativo por metro cuadrado y consumo energético medido por medidor fiscal. Nada de proyecciones optimistas presentadas como resultados. Cuando un número no se puede respaldar con una fuente verificable, lo dejamos fuera del reporte. Preferimos un informe con menos columnas y más respaldo que una planilla llena de supuestos.
¿Qué pasa si un inquilino corporativo quiere reformar el interior de su planta?
Depende del tipo de intervención. Cambios de tabiquería liviana y terminaciones se aprueban con plano de detalle y seguro de responsabilidad civil del contratista. Modificaciones que tocan instalaciones eléctricas, HVAC o estructura requieren memoria firmada por profesional matriculado y revisión de cargas. En parques industriales, cualquier intervención sobre el piso o la altura libre se evalúa contra la capacidad estructural original. El objetivo no es frenar al inquilino, es que la reforma no comprometa el valor del activo cuando el contrato termine.
¿Cómo se articula la certificación LEED con el canon de alquiler en oficinas premium?
La certificación no fija el precio por sí sola, pero sí amplía el universo de inquilinos posibles. Los ocupantes institucionales y las multinacionales con políticas ambientales internas suelen exigir el certificado como condición de licitación. Eso reduce la vacancia y sostiene el canon en el tiempo. En la práctica, el retorno se ve en la estabilidad del flujo, no en un salto inmediato de valor. Por eso recomendamos planificar la certificación desde el anteproyecto y no como una capa agregada al final de la obra.
¿Qué recaudos tomamos con la información sensible de cada operación?
Toda la documentación de tasaciones, contratos y planos se maneja en repositorios con control de acceso por rol. Los informes que salen del equipo se anonimizan cuando se usan como referencia de mercado. No publicamos direcciones exactas, superficies identificables ni datos de inquilinos sin autorización escrita. Es una práctica que los inversores institucionales exigen y que aplicamos por igual a operaciones grandes y chicas.